El mejor arte marcial.

El mejor arte marcial.

¿Cuál es el mejor arte marcial?. El más efectivo en la lucha, o el más completo o espiritual o hermoso… Aquí encontrarás algunas respuestas.

– ¿Cuál es el mejor arte marcial?. Preguntamos muchas veces en los foros de artes marciales.

– ¡El que yo practico!. Suelen responder y luego argumentar.

Lo que no tienen en consideración al responder esto, es que el motivo de mayor peso para elegir su arte marcial (quizá hace muchos años), fue en muchísimos casos la cercanía de una escuela de dicho arte marcial a su domicilio. Los años de entrenamiento y, por qué no decirlo, cierto adoctrinamiento, hicieron el resto.

El mejor arte marcial

¿Cuál es el mejor arte marcial realmente?

Antes de continuar quisiera señalar mi actitud conciliadora.

El mundo de las artes marciales es muy diverso y muchas veces, estas diferencias son motivo de disputa entre sus miembros.

Qué si la mía es más eficaz, o más espiritual, o representa mejor a la tradición…

Quiero “romper una lanza” en favor a la diversidad. La diversidad es enriquecedora y emocionante. ¿Por qué no iba a ser igual en el mundo de las artes marciales?.

Las artes marciales responden a objetivos muy diversos. Todos ellos igualmente respetables.

El mejor arte marcial será el que mejor se adapte a nuestros objetivos personales. A nuestra visión de la vida e incluso a nuestra forma de sentir.

Lo que necesitamos es información veraz para que realmente entrenemos lo que buscamos. Y sobre todo humildad y respeto. Cada ser humano está en su propio proceso vital y tiene diferentes necesidades. Las artes marciales pueden y deben, ser una ayuda en dicho proceso.

Pero, ¿no son todas las artes marciales iguales?

No, no lo son. Tienen elementos en común, pero pueden llegar a ser muy diferentes incluso en esencia.

Hay muchos tipos de artes marciales que se presentan de distintas formas al público.

Es un lío elegir para comenzar nuestra andadura.

Intentaré dar cierta claridad al asunto para ayudar al neófito a tomar un decisión al respecto.

Antes de comenzar a aprender, debemos saber qué es lo que queremos obtener de nuestro aprendizaje. De esta manera, sabiendo lo que nos ofrecen, podemos empezar a introducirnos.

Voy a hacer una clasificación donde intentaré abarcar el mundo marcial. Como todas las clasificaciones, será vaga e inexacta. Sólo pretendo dar cierta luz a aquel que quiera empezar.

Intento de clasificación del mundo marcial.

El “mundo marcial” lo podemos clasificar en:

  • Artes marciales tradicionales.
  • Artes marciales acrobáticas y de exhibición.
  • Deportes de combate.
  • Métodos de defensa personal, civil, policial o militar.

Por supuesto, no es una clasificación cerrada, ya que todos estos aspectos se retroalimentan entre si.

¿Cuál es el mejor arte marcial atendiendo a esta clasificación?

Pues dependerá de tus objetivos.

Las artes marciales tradicionales.

Artes marciales tradicionales

Las artes marciales tradicionales son aquellas que hunden sus raíces en una tradición histórico cultural. Generalmente de Oriente (que han conservado mejor su legado) aunque hay estudios de recuperación de tradiciones occidentales.

Tienen un arsenal técnico muy amplio (a veces hasta con armas antiguas) y un trasfondo cultural muy marcado.

Las artes marciales de oriente beben de tradiciones budistas (budismo chan o zen), taoitas e incluso elementos confucianos y shintoistas.

Requieren un aprendizaje muy largo y constituyen la base técnica de las demás modalidades marciales.

Su variedad técnica es tan amplia, y a veces mezclada con criterios filosóficos e incluso metafísicos (como en el aikido y algunos estilos de kung fu) que las hacen cuestionables para muchos en su eficacia en la pelea real.

No voy a entrar en este artículo en aspectos de eficacia (lo haré en otra entrada), sólo quiero adelantar que para mi la eficacia tiene más que ver con métodos de entrenamiento que con el arte marcial en si.

Su aprendizaje largo, resultados visibles a largo plazo y sus elementos filosóficos, hace que estas artes marciales sean adecuadas para un tipo de público muy especial: Los que realmente aman las artes marciales.

¿Para quiénes son?

Quieren hacer de ellas un camino de vida y nos les importa recorrer un largo camino, sin atajos ni garantías. No es para aquel que busca estas actividades únicamente por una necesidad profesional (policías, soldados…) o para adquirir habilidades de defensa personal en un tiempo “razonable”.

Tampoco son deportes, donde la consecución de trofeos es la medida de tu maestría y después de pasada la época de competición, te retiras y te dedicas a entrenar a otros.

Por supuesto, el que practica artes marciales tradicionales por “pasión”, posiblemente tocará todos las facetas marciales a lo largo de su vida. Y posiblemente se especialice más en una de ellas.

Si empieza jóven, seguro que tendrá una etapa deportiva o acrobática. Querrá profundizar en el aspecto más “práctico” de la defensa personal pero siempre, detrás del trasfondo de su tradición marcial.

De hecho, algunas artes marciales (karate, judo, taekwondo…) pretenden aglutinar, con más o menos éxito, todas las facetas marciales en el mismo arte.

Hoy en día estamos en un momento privilegiado para investigar, diversificar nuestro aprendizaje, adoptar diversos puntos de vista. Pero no hay que olvidarse, que sin una buena base, sin unos buenos cimientos, esto se convierte en un peligro más que en una ventaja.

Habría también otro público para esta modalidad de arte marcial: El eterno romántico de las artes marciales que sólo busca disfrutar y divertirse en un ambiente exótico. Hacer ejercicio de una forma que le motive, en un contexto que le haga soñar. Posiblemente, debido a la complejidad de estas artes, siempre se quede en la superficie. Pero si es una opción personal, es perfectamente lícita y respetable.

¿Es esto lo que quieres?.

Los deportes de combate.

Mejor arte marcial y deporte de combate

Los deportes de combate son disciplinas muy ligadas a las artes marciales.

Cuando las artes marciales orientales irrumpieron en occidente, aquí ya teníamos el concepto de deporte. De hecho ya existían deportes de combate (boxeo, lucha…).

Los deportes de combate son disciplinas muy ligadas a las artes marciales.

Cuando las artes marciales orientales irrumpieron en occidente, aquí ya teníamos el concepto de deporte. De hecho ya existían deportes de combate (boxeo, lucha…).

Los deportes tienen un carácter lúdico, que se pierde a medida que se va profesionalizando. Es una forma también de espectáculo, donde se exhibe una competencia que puede ser en forma de lucha.

Se usa también con fines educativos. Muchos valores del deporte son afines a las artes marciales (esfuerzo, disciplina, etc.) pero otros, no encajan bien con el concepto budista afín a las disciplinas Orientales. Sin embargo, la facilidad con que Oriente abraza las contradicciones, permite que se puedan integrar.

En la segunda mitad del S. XX, las artes marciales de Oriente irrumpieron en Occidente e intentaron adaptarlas a la “ideología” deportiva para extenderse en las mentalidades occidentales. Fue el Judo el pionero (Su fundador inventó el sistema de cinturones de colores) y le siguieron el Karate, Taekwondo, etc.

Esto creó contradicciones… intentaban crear reglamentos que protegieran a los luchadores y dieran espectáculo para atraer espectadores. Surgieron detractores, revoluciones… Cambiaron reglamentos, se incorporaron disciplinas de occidente.

Llegó un momento, que reglamentos específicos originaron visiones específicas de ver la lucha, surgiendo deportes de combate desligados de las artes marciales (ya no sólo había karate deportivo y tradicional, también kick boxing o el moderno MMA como si fueran disciplinas en si mismas).

¿Qué aportan los deportes de combate a las artes marciales?.

Los deportes de combate, usan sistemas de entrenamiento en continua evolución. Pues la competición y el rendimiento ponen a prueba constantemente a sus practicantes.

Además permiten la aplicación de técnicas marciales en un contexto de oposición real.

En mi opinión, enriquecen al arte marcial.

Es cierto que muchas técnicas no se pueden poner a prueba. Tan cierto como que muchos atributos esenciales en el combate, sólo se pueden adquirir con los entrenamientos que realizan en estos deportes (sparring, combates con protecciones, etc.).

El peleador de deportes de combate posee una variedad técnica inferior al artista marcial tradicional, pero posiblemente una eficacia mayor en el combate (la práctica hace al maestro).

El contexto deportivo, no es sin embargo el marco ideal para la implementación del valor budista-taoista principal, reflejado en las artes tradicionales: La superación de nuestro ego o la pérdida del sentido de la “importancia personal”. No es esto algo insalvable si la práctica competitiva no va más allá de su carácter lúdico y motivador. Pero la profesionalización del deporte es en verdad un obstáculo.

Obstáculo, no obstante, que tarde o temprano se salva, pues el deporte de élite tiene una vida corta.

Por eso, cuando se habla de espiritualidad, es presuntuoso afirmar qué es lo correcto. No deja de ser un camino al final personal. “El camino del guerrero” ofrece muchas variantes.

¿Para quiénes son?

Las discusiones o luchas entre “qué es mejor” no tienen sentido . Artes marciales y deportes se enriquecen mutuamente.

Si eres joven y aún tienes inquietudes competitivas, estos deportes son para ti.

Si el combate no es el foco principal de tu entrenamiento, las artes marciales tradicionales son más adecuadas. Y siempre podrás disfrutar, si quieres, de los avances y el espíritu lúdico de la práctica deportiva.

las artes marciales espectáculo

Artes marciales de exhibición

Llamo a estas tanto las que se dedican a las acrobacias y coreografías “imposibles” como a otras modalidades de exhibición: Rompimientos, pruebas de resistencia extrema a los golpes, habilidad con las armas…

En principio, proceden de sistemas de entrenamientos llevados a extremos.

Por ejemplo, los rompimientos son interesantes para mejorar la concentración y el foco, la técnica, endurecer el área de golpeo. Pero cuando pasa al área de exhibición, buscando el “más difícil todavía” la técnica cambia (se adapta al tipo de rompimiento y no debemos olvidar que las técnicas se diseñaron para en combate), eclipsan otras áreas del entrenamiento más importantes y a la larga, favorece la aparición de lesiones.

Lo mismo diríamos de las acrobacias, útiles para ganar agilidad, aunque hasta cierto punto.

Por todo esto, esta modalidad marcial ha sido muy criticada por muchos artistas marciales. Desde la tradición les acusan de pervertir la técnica para darle más vistosidad y desde los deportes de combate, su inutilidad en la pelea.

¿Entonces, para qué sirven?

Se puede hacer matices en su favor:

  • En primer lugar, no es algo nuevo. Todas las prácticas militares (y las artes marciales hunden sus raíces en lo castrense) tienen elementos de exhibición. De hecho, muchos movimientos tradicionales tienen también esta utilidad.
  • ¿Cuántos de nosotros hemos empezado en este mundillo a raiz de una emocionante exhibición o película de artes marciales?.
  • Además, al igual que los deportes de combate, aunque de otra manera, son fuente de motivación para los practicantes jóvenes. En los rigores de la práctica tradicional (sin deporte, sin acrobacias) perdemos muchos jóvenes con un gran potencial.

Lo importante es dejar claro lo que hacemos. Que sólo es exhibición, nada más. Que puede mejorar nuestro arte marcial pero tiene una época y puede llegar a lastimarnos.

Y como ya he dicho en otras entradas, es una faceta más de las artes marciales y sus practicantes merecen todo mi respeto. Son grandes atletas y se ganan una merecida admiración.

Los artistas marciales tradicionales, realmente no pretenden ser admirados, pues sería eso un obstáculo a sus inclinaciones de tipo espiritual.

No es esto un juicio de valor. Es simplemente una forma de exponer un principio importante que has de tener en cuenta al elegir:

  • ¿Quieres admiración, fama, reconocimiento?. Pues inténtalo con los deportes de combate o la exhibición. Es un camino difícil y duro, pero a muchas personas les atrae y es muy lícito (¿quién de joven no ha soñado con el éxito?).
  • ¿Te da igual lo anterior (pero de verdad), bien porque ya lo has tenido, nunca lo has querido o sientes que ya no es el momento?. Quizá estés más a gusto con las artes marciales tradicionales.
  • ¿Sólo quieres divertirte y hacer ejercicio en este contexto…? En los dos ámbitos estarás bien. Depende el como te lo tomes.

Métodos de defensa personal, civil, policial y militar.

Defensa personal

Entramos aquí en el aspecto eminentemente práctico de las artes marciales.

Quizá representan el espíritu original. Las artes marciales nacieron para la guerra o para salvar la vida. Pero los tiempos cambiantes, las tecnologías y la forma de vida actual, las habría hecho desaparecer como tal si no llega a ser por la integración de otros valores de tipo filosófico-místico (como ha pasado en Occidente, que sólo hay deportes de combate).

Pero no todo el mundo quiere abrazar el camino marcial tradicional que representan estos valores y simplemente quieren satisfacer otras necesidades. Estas pueden ser de tipo deportivo o, que es lo que nos en este punto, de tipo personal o profesional.

Muchas personas vienen a las artes marciales a partir de un sentimiento de inseguridad e indefensión que quieren superar. Necesitan saber que pueden salir airosos de una agresión. No tienen tiempo ni paciencia para estar aprendiendo técnicas que sólo serán eficaces después de años de práctica.

Estas personas necesitan practicar sistemas de defensa personal.

Los sistemas de defensa personal cumplen varios requisitos:

· Proceden de las artes marciales tradicionales, aunque han eliminado elementos de aprendizaje difícil. Posiblemente incorporen técnicas de diferentes artes.

· Incorporan algunos entrenamientos de los deportes de combate. Pretenden reproducir situaciones de estrés.

· Reconocen que el 90% del éxito en una pelea está en elementos de tipo psicológico y emocional. De alguna manera, intentan preparar al alumno en este aspecto.

· Conocen la pelea real y ofrecen una visión realista de la misma. Por lo tanto, no pretenden dar una falsa confianza. Evitar la pelea y cultivar un estado de alerta serán elementos claves. La pelea se evita a toda costa y si al final se produce, sobrevivir es la única consigna.

Sus instructores suelen ser expertos en artes marciales tradicionales o sistemas de defensa personal que nacieron como tal, pero todos ellos, especializados en este ámbito. Suelen pertenecer a cuerpos de seguridad o estar estrechamente ligados a ellos, pues es donde tienen más posibilidades de conocer este aspecto marcial en su propia experiencia.

Sistemas de combate militar y policial.

El policía, ya no tiene sólo que salvar su vida. Debe reducir a un delincuente cumpliendo la legislación de su país. Para ello, muchos especialistas desarrollan técnicas especiales de reducción, esposamiento, uso de las armas reglamentarias… en fin, hablamos de una necesidad de tipo profesional.

Y entramos en lo militar… El uso de las artes marciales en la guerra.

Como podéis imaginar, esto ha cambiado mucho. Ya no es necesario, con las armas modernas, el entrenamiento de antaño.

Aún así es útil para ciertas unidades… manejo del cuchillo, uso del fusil como arma de impacto, golpes básicos, reducción de prisioneros en misiones de paz o guerra…

Es verdad, que entre los cuerpos de seguridad de todo el mundo hay verdaderos expertos en artes marciales tradicionales y deportes de combate, pues casa muy bien el espíritu combativo de estas artes y sus profesiones.

El mejor arte marcial. Conclusión.

Mi intención es dejar claro que no hay un “El mejor arte marcial“.

Lo importante es el practicante y su elección.

Debes saber que tipo de arte marcial vas a practicar. A veces incluso, un mismo arte marcial, según el enfoque del instructor, puede variar: Karate Do o deportivo (no todos dan el mismo énfasis en uno u otro aspecto).

A veces cuesta muchos años el elegir bien. El camino marcial es largo.

Lo importante más por parte del alumno es tener claro lo que queremos.

Pero hay algo aún más importante por parte del maestro o instructor:

HONESTIDAD.

Dejar claro lo que podemos ofrecer y lo que no.

Cada profesor puede ofrecer algo según su ámbito de experiencia y seguro que hay personas que desean ese aprendizaje.

Pero por favor, no engañemos:

  • No enseñemos a la manera tradicional mientras decimos que en pocos meses puedes ser eficaz en una situación de defensa personal.
  • Que haciendo solo formas se puede ser eficaz en el combate
  • No fantaseemos argumentando que aprendiendo técnicas de desarme de cuchillo se puede salir airoso de esas situaciones
  • O convenciendo que con un sistema de combate se cubren las situaciones de defensa personal.
  • Que el mero hecho de pelear nos cultiva como personas, que si no peleas en competiciones no eres un artista marcial, que si peleas en competiciones no eres “espiritual”, etc.

Se trata de enseñar artes marciales, ¡no de alimentar fantasías para retener alumnos!

En mi opinión, ni siquiera hace falta ser un gran maestro para enseñar. Sólo ser honesto.

Enseñas lo que sabes y el propio alumno puede decidir si quiere más o no.

Se habla mucho del respeto al maestro. Pero muchas veces, el respeto empieza por la consideración que hace el propio maestro de su alumno como una persona libre, a la que no debe engañar ni embaucar sino animar en su propio camino de autodescubrimiento.

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