Me voy de Facebook

¡Me voy de Facebook! Y también de Instagram y WhatsApp.

De WhatsApp ya estoy de baja. Sorprendentemente, está siendo una decisión más difícil de lo que pensaba.

Me voy de Facebook.

Irme de Facebook y de sus plataformas asociadas responde a una serie de reflexiones que ya he ido maquinando tiempo atrás.

El último cambio en las políticas de privacidad de WhatsApp, ha sido el detonante final para tomar esa decisión. Realmente, un motivo más, quizá no el realmente importante.

Sí. Me voy de Facebook e Instagram. Me he puesto como fecha límite el 28 de febrero.

Empecé por Whatsapp, la aplicación que más “duele” dejar. Duele porque es la que te ofrece el contacto con personas que quieres. Personas con las que puedes conversar a diario como si no estuvieran lejos y ¡sin coste! Por lo menos, coste aparente. Necesitaba la enetgía que da la impulsividad del momento para tomar una decisión difícil. Una decisión que, una vez ponderada por la reflexión tranquila y siempre automanipuladora, sería abortada.

¿Decisión difícil?

Lo es. Paradógicamente lo es.

No debería serlo. Sólo es un servicio más.

Hasta que no decides tomar esa decisión de manera firme, no te das cuenta de lo difícil que es.

Todos “controlamos”. No lo dejamos por mil y un motivos. Esos mil y un motivos, pueden justificar todos los inconvenientes personales del uso y el abuso de las redes, los sociales e incluso, los abusos que pueden cometer con nosotros, los usuarios.

Y esa resistencia psicológica, es lo que me hace pensar.

¿Podemos hablar de adicción a las redes?

Es un tema espinoso.

Además, cuando hablamos de adicción, nunca pensamos en conductas que se han establecido como la “normalidad”.

El poder adictivo de las redes sociales es obvio: Los mecanismos fisiológicos que desencadenan la adicción están aquí muy presentes.

Cualquiera que haya estudiado las adiciones, puede deducir el potencial altamente adictivo de las redes sociales. No olvidemos, que no hace falta la presencia de una sustancia química externa para esto.

Y para potenciar esta adicción, hay muchos recursos: pequeños refuerzos positivos (los like), noticias y comentarios seleccionados para tu muro que te ofrezcan un realidad complaciente, tus aficiones o pasiones personales, tus seres queridos, amistades idealizadas, bombardeo de información superficial…

Sólo cuando reflexionas en el proceso, cuando te sorprendes a primera hora de la mañana y lo primero que haces es mirar las redes, cuando dejas que WhatsApp interrumpa una conversación real, cuando priorizas a los de lejos por los que viven contigo… te das cuenta de que algo falla.

– Cargas constantes de dopamina que nos mantienen alerta a cada like, cada comentario.

– Estrés y crispación, con constantes noticias angustiosas que van minando nuestra salud.

– Alteración del descanso nocturno, por la exposición a la luz y a la excitación en las horas previas al descanso.

– Constante exposición a la publicidad.

– Acaparación de nuestro tiempo de ocio.

Del libro del autor del Blog “Caminando hacia la libertad”

Me voy de facebook para conectarme en la realidad.

La primera reacción de mis cercanos ante esta decisión es de preocupación: “¡Te vas a desconectar del mundo!“.

Precisamente busco todo lo contrario: Conectarme a la realidad.

La realidad es la que no está en la red.

La realidad de cada uno es su experiencia cercana. Aquello que puede conocer de primera mano. Tocar, experimentar, sentir.

Aquello con lo que puedes interactuar. Los problemas que puedes resolver.

Los mas media, antes de las redes sociales, ya nos hacían pensar que el “estar en el mundo” era el conocer lo que ocurría al otro lado del planeta. Las últimas noticias de sucesos, el resultado del partido de fútbol o el desenlace de la serie de moda.

No lo era tanto tus sentimientos personales, tu relación con tu pareja o vecino, los problemas emocionales por los que un cercano puede estar atravesando, el como estás gestionando tu día a día.

Haciéndonos creer que estar informados es estar en la realidad. Cuando no es así. El mundo real es el que vives. Este se reduce a tu entorno cercano. Tú y tu entorno cercano sois el marco de tu influencia directa. Lo demás está fuera de tu alcance (o como mucho, se puede influir indirectamente pero siempre por medio de la relaciones cercanas). Además, no tenemos la capacidad para ocuparnos y preocuparnos por todo lo que ocurre a lo largo y ancho del planeta.

Del libro del autor del Blog “Caminando hacia la libertad”

Facebook no es una ventana al mundo. Más bien es un “periscopio” que previamente alguien nos dirige. No es una agencia de noticias, repito, es de publicidad (…)

Facebook quiere perfiles, cuanto más definidos mejor, pues eso es lo que hace que tenga valor para sus anunciantes.

No quiere informarte, quiere hacerte reaccionar, tenerte contento (en el sentido de “coincidir” ideológicamente contigo)

Facebook ama los extremos, las ideologías del “blanco o el negro”. Estos posicionamientos facilitan muchísimo el acotamiento de los perfiles.

Si no eres radical, facebook lo intenta contigo mostrándote una realidad a la que eres más afín (o con la que estés más en contra). Intenta que te posiciones cada vez más.

Extracto de mi entrada “Lo que es y no es facebook”

La importancia de enraizarse.

No voy a insistir en este concepto de las artes marciales chinas. Aunque debo citarlo pues me dirijo fundamentalmente a una comunidad de artistas marciales.

Enraizarse es tomar tierra, conectarse con la realidad inmediata, el presente. No es sólo adoptar una posición sólida o imaginar “raices” en nuestros ejercicios de Qigong.

En las artes marciales chinas, con ese amplio sistema filosófico y espiritual, es fácil perder el contacto con la realidad. De ahí la insistencia en enraizarse, en bajar a la realidad inmediata (realidad que creo que se ha perdido en muchos estilos y practicantes). Forma parte de su concepto de equilibrio, yin-yang.

Las redes sociales nos desconectan de la realidad. Y lo irónico es que nos hacen pensar lo contrario.

¿No se puede llegar a un equilibrio?

Por supuesto que se puede.

Y el desarrollo de la humanidad depende de ello.

Una persona enraizada, conectada a su verdadera realidad, se enriquece asomándose de vez en cuando a las redes cuan ventana se tratara.

Debemos aprender a gestionar la redes y para eso, muchos de nosotros debemos “reiniciar”.

Además, podemos luchar por unas redes más humanas.

De momento me siento como esos pueblos que tuvieron un contacto tardío con el alcohol introducido por civilizaciones invasoras. Les iba destruyendo. Y no tanto por lo perjudicial de esta sustancia sino por la falta de recursos para gestionar un fenómeno tan nuevo y aparentemente inocuo.

¿Unas redes más humanas?

Actualmente, las redes sociales, disfrazadas de servicios de comunicación o de agencias de noticias, son realmente empresas de publicidad.

No se conforman con ofrecernos un servicio a cambio de que visionemos su publicidad, también “negocian” con nuestros datos.

La información personal que recopilan de nosotros la usan para acotar nuestro perfil y así darnos una publicidad personalizada. Pero no sólo personalizan la publicidad, sino también todo el contenido que nos ofrecen.

Este proceso, hace que las redes sociales sean las agencias publicitarias preferidas por los anunciantes, que pueden seleccionar a quien les llegarán sus anuncios. A más información personal de los usuarios y a mayor radicalización de sus ideologías, mayor el valor de las redes como agencia publicitaria.

Y esto tiene un peligro esencial: La sociedad se segmenta y radicaliza. Cada uno tiene una visión distinta (y extrema) de la realidad. Cuando la realidad es “tu muro”, realidad autocomplaciente sola para que consumas, solo queda el conflicto social. Pues esa realidad autocomplaciente, tiene también un fuerte componente de agresividad e indignación, emociones que nos hacen reaccionar y estar pendientes de nuestro muro.

Con esta reciente crisis del Covid-19, ya hemos sido testigo de lo que las redes sociales han dificultado su gestión.

Debemos luchar para que nuestras redes sociales sean de verdad una ventana al mundo lo más objetivas posibles. No un lugar, que en cuanto te asomes, ya te intentan enganchar con el mundo que preparan para ti a través del conocimiento de tus datos.

Debemos intentarlo. Se lo debemos a nuestros hijos.

¿Cómo podemos contribuir a mejorar las redes?

Es simple.

Viéndolas como son… un servicio más que utilizar y del que fácilmente podemos prescindir.

Debemos vencer la pereza. Leer los cambios en las políticas de privacidad y, cuando sintamos que se están aprovechando de nosotros, simplemente nos damos de baja.

Qué no son tan importantes, Que no nos va la vida en ello.

Te das de baja y si quieres, te vas a la competencia. O descansas un tiempo de las redes. O estás en aquellas cuya política de privacidad mas te conviene. Y este proceso, pues estas políticas cambian, se repite lo que haga falta.

¡Y no pasa nada!.

Aprendamos a valorar nuestros derechos y nuestra privacidad.

Dignidad e impotencia.

¿Qué más da? ¿Si ya estamos vigilados? ¿Si ya no tenemos control de nuestros datos? ¿Si no tenemos capacidad de cambiar nada?…

Son los argumentos de la impotencia.

Y son argumentos humanos y no faltos de razón.

El ser humano es pequeño. Lo ha sido siempre. Ante el Universo, la naturaleza y ahora, ante los sistemas sociales que ha creado.

Pero existe un valor universal que es la dignidad.

Y puesto que me dirijo a la comunidad marcial, creo que lo entenderán muy bien.

Hay veces que es lo único que queda ante la impotencia. La dignidad y el honor bien entendidos.

Hay batallas en las que, a pesar de no poder ganar, no nos podemos rendir porque es nuestra dignidad lo que está en juego.

Podemos admitir que siempre nos podrán robar, amenazar o violar nuestros derechos pero es la dignidad la que no acepta que se haga todo eso con nuestro propio consentimiento.

La dignidad nos empodera como seres humanos y es lo único que nos queda ante la impotencia.

Me podrán espiar en las redes, poner cámaras en cada esquina, conocer todos mis movimientos y ¡no poder evitarlo!. Pero la dignidad me dice, que no será con mi consentimiento.

Al final igual me da el resultado de la batalla. Realmente lo único que quiero conservar es esa dignidad.

No cambiamos nada, por lo menos en una generación.

Pero no olvidemos que a largo plazo, es la dignidad de los pueblos la que cambia la Historia.

Conservarla y transmitir el ejemplo, es ya un logro.

Me voy de facebook, ¿definitivamente?

No. Realmente no lo sé.

Depende como vaya progresando esta red y sus filiares.

De todas maneras no me “desconecto del todo”. Sigo con mi blog y, mientras las políticas de privacidad no me desagraden, tengo e-mail. Google, de momento, aún te da la opción de usar o no tus datos.

Me doy un mes de tiempo, que aprovecharé para promocionar mi web.

¿Tan mala ha sido mi experiencia con las redes?

Realmente no. Ni siquiera tenía conciencia de que mi vida podría estar empeorando como consecuencia de ello.

Y es cierto, que he conocido a personas afines a mi manera de pensar con los que me gustaría seguir manteniendo el contacto con la ilusión, quien sabe, de conocerlas algún día en persona.

En este mes me doy tiempo para tener alguna alternativa a aquello positivo que las redes me ofrecían.

¿Qué haré ahora?

Podría decir, que, como medio de presión a la plataforma WhatsApp por su último cambio en la política de privacidad, me voy a la competencia.

Pero de momento no lo haré. Necesito descansar después de dos años trabajando en mi proyecto de “kung fu online” que me ha mantenido enganchado a las redes.

¡Fueras redes!.

Es más una necesidad personal que una lucha social.

Ofreceré mi correo a las personas que he conocido en la red y me han calado para, por lo menos, no perder su contacto.

Y a todos los demás, les ofrezco mi web como alternativa a facebook para seguir debatiendo.

En mi web hay un foro donde podemos tranquilamente debatir sobre todo lo relacionado con el mundo marcial.

Tradicionalmente ofrecía la membresía comprando el primer curso. Ahora, hasta el 28 de febrero ofrezco dicha membresía y el curso (un curso muy básico de iniciación al Choy Li Fut) completamente gratis. Mi intención es tener a muchos practicantes debatiendo y aportando en sus foros, subiendo vídeos (incluso cursos), ideas, etc.

Seguiré escribiendo entradas en mi blog, pues tiene una labor terapeútica personal.

No hace falta comprar nada. Pensé en regalar todos los cursos (esta página no es mi fuente de ingresos) pero no me parece justo regalar conocimiento y trabajo. Sería una falta de consideración hacia aquellos que viven de las artes marciales como único recurso económico y también, hacia mi mismo y el trabajo invertido.

Puede que sea una plataforma interesante, en crecimiento, privada y libre de publicidad. Puede que no tenga éxito y con el tiempo me canse de mantenerla y la cierre… no importa. Mi aportación está hecha y mi dignidad salvada.

Un abrazo a todos los que han seguido, apoyado y también confrontado.

Me voy de facebook es una depedida personal de las redes sociales y una invitación a mi web "East&west Kung fu academy"

Hazte miembro sin cargo de “EAST&WEST Kung Fu academy”

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Esta entrada tiene un comentario

  1. CHRISTIAN GONZÁLEZ ARAVENA

    Muy interesante exposición, espero que logres el éxito que tanto quieres y persigues, después de todo no somos mas que personas que solo desean poder estar un rato con alguien, mucha suerte.

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