Mitos en el aprendizaje del Kung Fu

¿Cuáles son los mitos en el aprendizaje del Kung Fu y las artes marciales en general ?. ¿ Son importantes, accesorios o quizá peligrosos? . A continuación, podrás leer un análisis sobre este controvertido tema. ¡Vamos allá!

Mitos en el aprendizaje del Kung Fu es una llamada a la reflexión. No pretendo convencer a nadie ni sentar cátedra sobre estos aspectos, que muchas veces rayan lo filosófico o ideológico. Simplemente, que por un momento reflexionemos abiertamente sobre aspectos que muchas veces, en este ámbito, parecen incuestionables.

Soy consciente, de que el contenido de esta entrada se desmarca de muchos maestros de kung fu enrocados en lo que llaman “la tradición”.

Pero también son muchos los maestros conocedores de que vivimos en un momento de gran avance en muchos aspectos que podrían incidir positivamente en cualquier materia: Avances en pedagogía, psicología, neurociencias, ciencias de las educación física y el deporte… así como el contacto con otras culturas que enriquecen nuestra visión del mundo.

El equilibrio entre adaptabilidad y la conservación de la verdadera esencia, es lo que permitirá la supervivencia del kung fu como algo valioso para la humanidad.

Y será valioso en cuanto pongamos al kung fu al servicio del ser humano y nunca al revés.

Para muchos, decir que es un instrumento a nuestro servicio es reducirlo de su esencia mítica. Pero prefiero tener claro que los seres humanos estamos por encima de sus creaciones, ideadas todas como un medio y no una finalidad.

Somos libres, o por lo menos aspiramos a serlo. Ningún camino te debería aprisionar ni robar la libertad que nos corresponde.

Sin más dilación, vamos allá con los mitos en el aprendizaje del Kung Fu.

Mitos en el aprendizaje del Kung Fu

1.- Hay que entrenar muy duro para ver resultados.

Este es el primero de los mitos en el aprendizaje del kung fu. Muy arraigado en las Artes Marciales y muy peligroso.

Es cierto que hay que entrenar, pero la dureza del proceso no es garantía de progreso y sí de lesiones.

Nos gusta inspirarnos en los entrenamientos de los antiguos monjes de Shaolin, duros al extremo así como toda nuestra cultura cinematográfica. El deporte de élite actual también nos inspira en ese sentido. Luego, una educación basada en la desconfianza, nos hace pensar que si los educadores, profesores, maestros no insistimos constantemente en el trabajo duro, nuestros discentes serán vagos.

Un entrenamiento muy duro (cuanto más mejor) favorece los procesos de selección natural entre los practicantes. Sólo los que cuenten con unas condiciones físicas y mentales innatas determinadas lo concluirán sin lesionarse. Es bueno para la institución que lo promueve (que acabará teniendo buenos competidores o miembros) pero no lo es así para la mayoría de los individuos que se quedarán en el camino, muchas veces con lesiones de por vida.

Cuando alguien comienza en un arte marcial, quiere hacerlo muchos años y acabar teniendo un gran nivel. Y eso es siempre posible, no con un entrenamiento duro, sino inteligente, constante y agradable. Si luego, quisiera someterse a un proceso de competición, no ser bueno ¡sino intentar ser el mejor!, eso ya sería distinto…

¿Cómo debemos entrenar?

Lo realmente necesario es una práctica constante, bien enfocada y que nos permita mantener el entusiasmo. Las lesiones, fruto de un entrenamiento inadecuado, lastran nuestro progreso y minan el entusiasmo.

En el ámbito de la preparación física, sabemos los resultados del sobreentrenamiento: Activación de mecanismos del estrés que como poco, empeoran en vez de mejorar nuestra condición física. ¿Por qué en las Artes Marciales iba a ser diferente?. En las leyes del entrenamiento, es la progresión lo más importante y no la dureza en si.

Tenemos que aprender a disfrutar de nuestro entrenamiento. El kung fu significa ante todo tiempo y paciencia.

Si lo hacemos además con inteligencia y le unimos amor y pasión, el progreso está asegurado.

2.- Lo tradicional es mejor o peor que lo moderno, has de elegir.

Tradicional, moderno… ¿Qué es mejor?.

¿Qué importa esta distinción? ¡Lo bueno es bueno provenga de donde provenga!

La tradición

En lo tradicional hay grandes valores. Una técnica no adulterada por la deportivización. Métodos de preparación física avaladas por la experiencia de muchos años. Valores universales. Además, nos adentramos en otra cultura con una forma distinta de ver el mundo. Y eso nos enriquece mucho.

Aunque no es oro todo lo que reluce. También hay elementos culturales y folclóricos no estrictamente necesarios y que debemos, como poco, distinguir (para esto es muy conveniente un estudio de la cultura, tradición y religiones que alimentan nuestro arte marcial, ¡apasionante!). Además, fue implementado por unas personas con unas estructuras de pensamiento muy diferentes…

La modernidad

Pero en nuestra cultura occidental, también hemos desarrollado una tecnología del entrenamiento de la que nos podemos aprovechar.

En los últimos veinte años, ha habido una evolución enorme de las ciencias del deporte y el ejercicio en todos sus ámbitos (rendimiento, rehabilitación, expresión…), de las que sería poco inteligente no aprovecharnos.

Sin embargo, las dificultades de someter al entrenamiento al método científico, hace, por la naturaleza compleja de esta dimensión del ser humano (como todas), que no haya conclusiones definitivas. Lo que ayer era lo más adecuado, mañana igual no lo es.

¿Qué elijo, tradición o modernidad, Oriente u Occidente?

Lo inteligente es, en mi opinión, intentar quedarnos con lo mejor de ambas partes: La tradición nos da seguridad, una base. La confianza de que se ha hecho durante cientos de años y ha resultado. La modernidad y el pensamiento occidental, nos da pensamiento crítico. Nos anima a probar y a investigar. Nos ofrecen nuevos recursos y cuando ciencia y tradición coinciden, ¡da un subidón!

Lo que nunca admitiré en mi práctica es una actitud sectaria, tan común en las artes marciales. La exigencia de fidelidad absoluta a un solo maestro o sistema, negar o admirar algo sin conocerlo realmente, la obligación de situarte en una postura como si las artes marciales se estructuraran en “bandos”, chantajes emocionales, etc., son síntomas de esta actitud sectaria.

Recordad que las artes marciales, la tradición, la modernidad, son todos recursos a nuestro servicio. Nunca al revés.

3.- Tengo que aprender muchas formas para ser un buen practicante de kung fu.

Otro de los mitos en el aprendizaje del kung fu especialmente arraigado en las artes marciales tradicionales. Los estilos de kung fu tienen formas. El Choy li fut en particular, muchísimas.

Las formas son una forma de entrenamiento intrínseca en las artes marciales de oriente. Son “enciclopedias” técnicas, con por lo menos tres interpretaciones, formas de entrenamiento externo e interno (las tradicionales beben del conocimiento de la Medicina Tradicional China) e incluso maneras de meditar. Pero a veces nos agobian… suponen todo nuestro tiempo de entrenamiento y hasta generan ansiedad el no poderlas recordar. Hay muchos aspectos de las artes marciales que no se trabajan con las formas y también hay que sacarles tiempo.

Con esto no digo que no vayamos a aprender formas. Ni mucho menos… sin formas no hay kung fu (y menos choy li fut). Sólo digo que no es necesario agobiarse. Casi todas las formas tienen movimientos parecidos. Algunas son diferentes combinaciones de los mismos patrones con algún matiz que las hace interesantes.

Lo importante es sacar todo el partido que podamos a una forma (todo el que podamos en nuestro nivel, claro, pues cuando se aprende por segunda vez unos años más tarde se saca otro provecho).

Nunca debemos pasar a aprender otra recién la hemos aprendido la primera, sin ni siquiera haberla disfrutado. Esto significa tiempo. Tendremos mejor kung fu que si nos dedicamos a memorizar formas una tras otra.

¿Puede ser esto aburrido?… Pues dependerá del instructor y sus recursos. Pero el enseñar una forma tras otra simplemente para mantener motivados a los alumnos no es el camino.

Con el tiempo, con una base sólida (que puede haber implicado dedicarle mucho tiempo a pocas formas) aprenderemos (si queremos) muchas formas con relativa facilidad.

4.- No hace falta ninguna preparación física, el kung fu por si solo es suficiente.

Es una afirmación a medias.

Si es cierto que la artes marciales por si solas nos ofrecen una buena manera de estar en forma. Pero yo haría matices:

• Algunas posiciones y movimientos no resultan naturales para todo el mundo. Esto hará que sin una preparación previa, se produzcan lesiones.

• La práctica continuada puede producir descompensaciones musculares que también acaben lesionándonos. Esto hoy en día, es fácilmente evitable.

La ciencia del acondicionamiento físico es hoy en día muy rica en conocimientos y experiencias. Hay muchos profesionales que se dedican a esto desde ámbitos muy dispares.

Es importante, hoy en día, aprovecharnos de estos conocimientos y dedicarle tiempo a un acondicionamiento físico específico.

5.- El Qi-gong es sólo gimnasia suave.

Detrás del Qi- gong (Chi-kung) está un paradigma del cuerpo humano completamente diferente al que tenemos en occidente.

Conocer y practicar Qi- gong es básico para entender las artes marciales de China. Y sí es eficaz, tanto para mejorar nuestro arte marcial como para preservar nuestra salud (¿Acaso son aspectos separados?)

Si es cierto que hay matices muy importantes a la hora de practicar que hacen del Qi-gong un potente ejercicio o, si no los conoces, una mera gimnasia suave.

Desgraciadamente, la mayoría de las veces tenemos que descubrirlas nosotros mismos con la práctica y muchos fracasan.

Aquí, en los cursos que os ofrezco, intentaré que vuestro Qi-gong sea eficaz. Os iré dando mis claves personales e incluso la ayuda de otros expertos. Digo intentaré, porque a pesar de todo, siempre habrá un importante matiz personal que deberéis descubrir. Pero la ayuda que os mostraré será sin duda de inestimable valor.

6.- Si no tienes flexibilidad natural no puedes tener buen kung fu.

No es necesario una gran flexibilidad para tener un buen kung fu. De hecho, la flexibilidad es una limitación mayor en otras artes marciales.

El kung fu acrobático de las exhibiciones y el cine nos hacen creer lo contrario. Pero el kung fu tradicional ni es acrobático ni se basa en encadenamientos de patadas altas…

Es mucho más práctico.

Si es cierto que se requieren ciertos niveles de flexibilidad y movilidad articular. Pero no requieren unas aptitudes innatas. Con la práctica y la preparación física habitual lo conseguiremos sobradamente y sobre todo ¡de forma segura!.

7.- La repetición hace maestro.

Mito en el aprendizaje del Kung fu ¡mil veces repetido!.

Estamos ante otra afirmación a medias, que puede ser peligrosa.

Si te digo “la repetición hace mediocres” estaríamos ante otra afirmación a medias igualmente válida.

En las artes marciales, se usa la repetición para cambiar nuestros patrones de movimiento. Se piensa que repitiendo se “instalan” los movimientos en nuestra memoria muscular. Hasta cierto punto tiene sentido. Pero nos olvidamos de que ya tenemos unos patrones motrices muy arraigados y en cuanto nos despistamos, “toman el mando”. Es como cuando a un niño le hacemos copiar una palabra que ha escrito mal muchas veces… al rato vemos que la está copiando ¡muchas veces mal!.

Ya os habréis dado cuenta que el factor más importante para el aprendizaje es la atención. A veces, una repetición infinita de un mismo movimiento produce una práctica tediosa que agota nuestra atención. La atención necesita de estímulos nuevos y de motivación. Y como no, del trabajo de dicha atención por si misma.

En la enseñanza tradicional, se repite hasta la saciedad y solo algunos pocos alumnos, son capaces de diseñar estrategias internas para mantener la atención y la motivación dentro de esa práctica tediosa. Pero son una minoría.

Alguien dijo que si repitiendo las escalas musicales se hiciera genios de la música, los habría a miles… Algo más habrá más allá de la repetición.

Hoy en día, con el énfasis que se pone en el sufrimiento como aspecto clave del progreso junto con ideas como la repetición, hace que se adopte una práctica muy peligrosa en el ejercicio en general: No sólo se pierde la atención como consecuencia del cansancio o tedio sino que nos evadimos intencionadamente de lo que hacemos (entrenamos con música muy alta, disociamos el pensamiento para no sentir dolor o cansancio, ¡hasta he visto cintas de correr con televisión incorporada!).

Creedme, se pueden hacer 1000 puñetazos diarios y no conseguir más que agujetas… o repetir una forma 20 veces y no hacer nada más que un ejercicio aeróbico.

Además, sin conciencia, trasladamos los viejos patrones al ejercicio y los reforzamos en vez de corregirlos: El que tenga los hombros rígidos, hará todo con los hombros rígidos y el esfuerzo extra potenciará este patrón; o el que pise mal, o el que exagere la cifosis dorsal, o el inseguro, o el que mire al suelo… Tened en cuenta que muchos de estos patrones no son defectos, sino elementos intrínsecos en nuestra personalidad que en la práctica de nuestro arte marcial tenemos la oportunidad de compensar.

8.- Debemos pertenecer a un linaje .

Entramos aquí a uno de esos elementos culturales de los que hablaba cuando hacía alusión a la “tradición”.

El linaje es algo importantísimo en la cultura confuciana, así como el culto a los antepasados.

Debemos mostrar respeto hacia este tipo de rituales porque son inherentes a la misma cultura que nos ofrece el kung fu.

Pero más allá de eso, no tiene mucho significado en nuestro contexto cultural occidental.
De hecho, se emplea en demasiadas ocasiones como símbolo de distinción. Como un “pedigree” que nos hace ponernos por encima.

Aquí en occidente somos más prácticos (para bien y para mal)… ¡enséñame lo que haces, cómo lo haces y el por qué y déjate de linajes!. El kung fu es ante todo dedicación y le pertenece a quien lo entrena.

Pongamos las cosas en su lugar… El camino no consiste en renunciar a unos elementos culturales y adoptar otros. Se trata de respetarlos y trascenderlos todos. De aprender a ser libres y fluidos.

En la propia cultura china hay conflictos entre la visión confuciana (ritualista, disciplinada, virtuosa) y la taoista (más mística, que repudia la “virtud” confuciana y apuesta por la fluidez). El Kung fu bebe de ambas fuentes… podemos decidir hacia dónde nos inclinamos más.

El kung fu, más allá de como arte marcial sino como camino espiritual, debe tender hacia la universalidad y para esto deberá, tarde o temprano, dejar claro que elementos son meramente culturales.

No se trata de eliminarlos, pues para el occidental son también un reclamo exótico y romántico. A mi personalmente me encantan.

Sólo se trata de distinguir los valores importantes de los que no lo son tanto. Eso requiere estudio y sobre todo, un trabajo contínuo de honestidad y valor.

9.- Hay una estructura vertical y un programa de grados.

La estructuras verticales forman parte de las organizaciones antiguas, sobre todo si tienen origen militar.

Hoy en día, en algunas instituciones tienen su razón de ser, pues es necesaria una cadena de mando.

En las artes marciales se ha seguido siempre esta estructura… Estaba el maestro, sus instructores, los alumnos avanzados y los nóveles.

Más tarde, para venderlo a occidente, se inventó el sistema de cinturones (realmente se lo inventó Jigoro Kano, el creador del Judo, y luego, con matices, fue copiado por la demás artes marciales).

Se unió la estructura vertical militarizada (aderezada con elementos místicos) con la pedagogía de objetivos a corto plazo, tan de moda en occidente en la segunda mitad del siglo XX.

En cuanto a la estructura mística-militarizada, creo que ya no tiene cabida en una sociedad del siglo XXI. En una sociedad donde todos tenemos acceso a muchos conocimientos, que procedemos de muchos lugares y culturas… no tiene sentido encumbrar ni hacer de “guía espiritual” a nadie.

Mi experiencia personal, es que en las artes marciales tradicionales se tiende al sectarismo… como en muchas tradiciones que se dicen espirituales, se habla de humildad y unión pero se observa todo lo contrario.

Si realmente aspiramos a un camino espiritual, no podemos hablar de maestros. ¿Qué tiene alguien para afirmar que está, desde el punto de vista espiritual, por encima de otra persona?. ¿El conocer un arte marcial, te pone realmente por delante de los demás en el camino de la vida?.

Estas ideas peligrosas las debemos abandonar. Realmente no hay maestros de kung fu (mejor dicho, los hay, pero ellos no se adjudican este apelativo). Hay practicantes con gran pericia por sus años de serio entrenamiento que se prestan a enseñarnos sus habilidades y a guiarnos en nuestro proceso.

Si además, gracias al kung fu o a otros aspectos de su vida, son grandes personas, son fuente de inspiración… Nunca se harán maestros, serán los demás, los que, a pesar de su resistencia, le considerarán así.

El que exista una estructura vertical en la que podamos escalar, nos ofrece un falso sentido de la realidad.

La vida es muy compleja… es mucho más que un proceso de subida de escalones que nos asegura un éxito (o mucho menos, quien sabe). Si nos sometemos al proceso de forma ciega y convencida, nos estamos engañando tanto en el plano marcial (ahora todos sabemos que un grado en artes marciales no es sinónimo de eficacia en la pelea real) como, sobre todo, en el espiritual (nunca sometido a nuestras leyes y ambiciones).

En cuanto al sentido pedagógico de los cinturones, está bien si se queda solo en eso. Aún así la pedagogía es una ciencia que cambia constantemente. Si nos apetece, podemos investigar y probar otras opciones… no tenemos por qué estar fijos en una opción.

10.- Necesitamos un lugar especial para entrenar.

¡Claro que si!

Un lugar sagrado, que nos permita desconectar de nuestra vida cotidiana y conectar con la fuente (la realidad de verdad, el momento presente… como lo llamemos).

Pero no nos dejemos engañar.

El kung fu siempre se ha practicado donde se ha podido (de hecho estuvo prohibido en China durante muchos años y se entrenaba a escondidas).

Y cualquier paraje natural es inmensamente más inspirador y nos ofrece más posibilidades que las escuelas por muy bien adornadas que estén.

Nuestra actitud y pasión será la que haga de cualquier lugar un sitio sagrado de entrenamiento. Y por el contrario, esa falta de actitud, convierten cualquier escuela en una mera sala de Gimnasia.

Todo lo que ayude a crear un espacio (altares, fotos, armas, cuarzos, iconografía, rituales…) es bienvenido, siempre y cuando lo reconozcamos como canalizador de esta actitud y nunca como sustituto.

Y sobre todo, lo importante es practicar… que no haya ninguna creencia que suponga un impedimento.

Los mitos en el aprendizaje del kung fu, conclusión.

Hay muchos mitos. Los que he descrito y posiblemente muchos más…

La mayoría malentendidos de diversos orígenes.

Aunque en general no son del todo falsedades sino “verdades a medias” es cierto que es importante que sean matizados. O por lo menos contextualizados, puestos en su lugar.

En ningún caso deberían ser un obstáculo ni para nuestro aprendizaje ni para la evolución del arte.

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